SUPERFUTURE
Intervención / Identidad
2023


Si planteamos el diseño como meramente un incentivo para consumir, entonces debemos rechazar el diseño... Si la arquitectura y el urbanismo son meramente la formalización de las actuales divisiones sociales, entonces debemos rechazar el urbanismo y sus ciudades hasta que toda actividad de diseño esté destinada a satisfacer las necesidades primarias. Hasta entonces, el diseño debe desaparecer.
                       Podemos vivir sin arquitectura.

-SuperStudio-






El proyecto formula una pregunta: ¿Puede el urbanismo transformar sin neutralizar aquello
que ya existe?

Actualmente, la isla de Zorrozaurre está inmersa en un profundo proceso de transformación a partir del plan urbano desarrollado por Zaha Hadid que promete suturar su supuesto aislamiento, redimir su pasado industrial y traducir su “degradación” en oportunidad. La ciudad proyecta sobre ella un futuro pulcro, ordenado, rentable. La isla, dicen, necesita ser salvada.

Sin embargo, la isla no es un vacío, sino un cuerpo en ebullición.




Zaha Hadid Architects/ Zorrozaurre Masterplan




Mientras las maquetas brillan y los renders anticipan avenidas perfectas, el territorio late con otra frecuencia. En los últimos años sus naves y márgenes han albergado iniciativas culturales, universidades, espacios expositivos, fiestas clandestinas o actividades autogestionadas; una energía cultural que no responde a un plan, sino a una apropiación espontánea.

Existe una identidad en construcción que no siempre coincide con la imagen proyectada desde el planeamiento oficial.

Entonces la pregunta se vuelve inevitable: ¿dónde queda la voz de quienes habitan la isla?, ¿Puede un proyecto urbano escuchar aquello que no cabe en los planos?








Super Future nace como una ficción crítica, un gesto distópico e irónico. Propone la irrupción de un gran monolito blanco que atraviesa la isla y se prolonga hacia Bilbao: una presencia total, abstracta, silenciosa. No construye; impone. No dialoga; cubre.
          
Ese volumen inmaculado nace como el impulso homogeneizador de la globalización: la tendencia a borrar las aristas, a neutralizar las diferencias, a convertir cada territorio en una variación del mismo modelo reconocible.








No se trata de una propuesta literal, sino de una intervención conceptual que busca activar la mirada del espectador. El monolito evidencia, por contraste, el riesgo de borrar las particularidades del lugar en nombre del progreso o la eficiencia.

Es un espejo exagerado donde la ciudad puede reconocerse en su propia pulsión uniformadora. Una pregunta materializada en escala urbana: ¿qué perdemos cuando todo adquiere la misma forma?









julen.asga@gmail.com

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